Una de las principales características del SwáSthya Yôga es el ashtánga sádhana.
Ashtánga sádhana significa práctica en ocho partes (ashta = ocho; anga = parte; sádhana = práctica). Utilizamos diversos niveles de ese programa óctuplo.
El primer nivel, para aquéllos que ya fueron autorizados a ingresar al Yôga, es el ády ashtánga sádhana (ádi/ády = primero, fundamental), que está constituido por las ocho partes siguientes, en este orden:
1. MUDRÁ: gesto reflexológico hecho con las manos. 2. PUJÁ: sintonización con el arquetipo; retribución de energía. 3. MANTRA: vocalización de sonidos y ultrasonidos. 4. PRANÁYAMA: expansión de la bioenergía a través de respiratorios. 5. KRIYÁ: actividad de purificación de las mucosas. 6. ÁSANA: posición psicofísica. 7. YÔGANIDRÁ: técnica de descontracción. 8. SAMYAMA:concentración, meditación e hiperconciencia.
1. mudrÁ Es el gesto o sello que, reflexológicamente, ayuda al practicante
a conseguir un estado de receptividad superlativa. Aun los que no son sensitivos pueden entrar en estados alfa y theta ya en esta introducción.
2. PUJÁ (manasika pújá) Es la técnica que establece una perfecta sintonía del sádhaka con el arquetipo de este linaje. Así, selecciona una longitud de onda adecuada a esta modalidad de Yôga, conecta su plug en el compartimento exacto del inconciente colectivo y deja pasar la corriente, estableciendo un perfecto intercambio de energías entre el discípulo y el Maestro.
3. MANTRA (vaikharí mantra: kirtan y japa) La vibración de los ultrasonidos que acompañan el vacuo de las vocalizaciones, en el caso del ády ashtánga sádhana, tiene la finalidad de desesclerosar los canales para que el prána pueda circular. Prána es el nombre genérico de la bioenergía. Solamente después de esa limpieza se puede hacer pránáyáma. El Swásthya Yôga utiliza centenas de mantras: kirtan y japa; vaikharí y manasika; saguna y nirguna mantras.
4. PRÁNÁYÁMA (swara pránáyáma) Son ejercicios respiratorios que bombean el prána para que circule por las nádís y vitalice todo el organismo. Y también a fin de distribuirlo entre los miles de chakras que tenemos esparcidos por todo el cuerpo.
Bombear esa energía por conductos obstruidos a causa de los detritos provenientes de malos hábitos alimentarios, secreciones internas mal eliminadas, emociones intoxicantes, puede resultar inocuo o incluso perjudicial. Por eso, antes del pránáyáma, procedemos a la limpieza de los canales, en el área energética. Utilizamos 58 ejercicios respiratorios diferentes.
5. KriyÁ Son actividades de purificación de las mucosas, que tienen la finalidad de contribuir a la limpieza del organismo, ahora en el nivel físico. Tratándose de Yôga, sólo se deben realizar los ejercicios físicos después del cuidado de limpiar el cuerpo por medio de los kriyás.
6. Ásana Ésta es la parte más conocida y característica del Yôga para el público lego. No es gimnasia ni tiene nada que ver con Educación Física. Son los ejercicios psicofísicos que producen efectos extraordinarios para el cuerpo en términos de buena forma, flexibilidad, musculatura, equilibrio de peso y salud en general. Para aprovechar al máximo su potencial, los ásanas deben ser precedidos por los kriyás, pránáyámas, etc. Utilizamos miles de ásanas. Los efectos de los ásanas comienzan a manifestarse a partir del yôganidrá.
7. YôganidrÁ Es la descontracción que ayuda al yôgin en la asimilación y manifestación de los efectos producidos por todos los angas. A ellos les suma los propios efectos de una buena recuperación muscular y nerviosa. Pero, atención: yôganidrá no tiene nada que ver con el shavásana del Hatha Yôga. Shavásana, como su nombre lo dice, es sólo un ásana, una posición para relajarse, pero no es la ciencia de la relajación en sí. Esa ciencia se llama yôganidrá y no figura en el currículum del Hatha Yôga. Por eso muchos instructores de Hatha Yôga censuran el uso de música o de inducción verbal del instructor durante la relajación. El yôganidrá utiliza no sólo la mejor posición para relajarse, sino también la mejor inclinación en relación con la gravedad, el mejor tipo de sonido, de iluminación, de color, de respiración, de perfume, de inducción verbal, etc.
8. Samyama Esa técnica comprende concentración, meditación y samádhi "al mismo tiempo", es decir, practicados juntos, en secuencia, en una sola sentada (etimológicamente, samyama puede significar ir junto). Si el practicante va a hacer sólo concentración, llegar a la meditación o alcanzar el samádhi, eso dependerá exclusivamente de su progreso personal. Así, también es correcto denominar dhyána, que significa meditación, al octavo anga. Es una forma menos pretensiosa.
Por lo tanto, incluso una práctica de Swásthya Yôga considerada para iniciantes, como lo es este conjunto de ocho haces de técnicas que acabamos de analizar y que constituye la fase inicial de nuestro método, será muy avanzada en comparación con cualquier otro tipo de Yôga, previéndose ya la posibilidad de alcanzar un sabíja samádhi.